"Como no sabía que era imposible, lo hizo"

martes, 15 de diciembre de 2009

despedidas I

Se fue sin más. No le dejo un pos-it pegado en la nevera, ni una carta de despedida, ni siquiera se molestó en dar un portazo. Tampoco se llevó su camiseta preferida, esa que ella siempre utilizaba después de sus noches -y mañanas- de pasión.

No lloró. Se tumbó en la cama y recordó su última noche. Recordó que la abrazo de una forma a la que no la tenía acostumbrada, lo hacía con todas sus fuerzas, igual que una niña pequeña abraza a su peluche antes de conciliar el sueño, de esa forma que se abraza la gente en los aeropuertos. Lástima que lo hiciera tan tarde, seguro que le hubiera gustado que lo hubiera aprendido antes. Fue increíble sentir por un momento que se fundían en uno, que no quería dejarla ir nunca. Pensándolo ahora, en frío, es curioso, la vez que sintió que más la quiso fue cuando hacía algo parecido a una despedida.

Estás cosas a mí también me pasan, en el momento que mis mariposas nacen las de la otra persona empiezan a escaparse. Así de oportuna soy.

No sé despedirme. Nunca nadie perdió su tiempo en enseñarme y ahora, que tengo cierta madurez, cada vez que llega el momento huyo. Cuando toca decir la frase, o dar el beso, el abrazo o cuando empiezan a saltar las lagrimitas me voy, no quiero que nadie se percate de mi falta de conocimiento.

Así que te hago saber que así es mejor, sin esas despedidas de las que no te puedes deshacer en toda tu vida y sin esos besos que revives una y otra vez.

3 comentarios:

Fidel dijo...

Qué duras las despedidas... =?sobre qué es tu falta de conocimiento?

Y por qué te estoy malacostumbrando? jaja

Un beso!

lahistoriadenadie dijo...

''Estás cosas pasan a mí también me pasan, en el momento que mis mariposas nacen las de la otra persona empiezan a escaparse. Así de oportuna soy.''

Dios mío, creo que mi vida se resume en esa frase...

Juan Antonio dijo...

A mi también me cuestan las despedidas, duelen tanto algunos pañuelos de estación, algunos andenes, algunos gestos que quedan grabados en la memoria para siempre, algunos besos... sobre todo los últimos, algunas palabras tan cargadas de incertidumbre, etc... Si, definitivamente, como vos, odio las despedidas, me pueden, me superan. Un abrazo y felices fiestas. Por cierto, esto es solo un hasta luego. Volveré a leerle.