"Como no sabía que era imposible, lo hizo"

domingo, 28 de febrero de 2010

Corazón rojo

Era una chica del siglo XXI. Estudiaba, trabajaba los fines de semana, salía todos los jueves por la noche y hacía la compra por internet. Y como algunas chicas, de esta nueva –y peligrosa- generación, no creía en el amor. No fue algo que escogiera, fue algo que le enseñaron, algo que aprendió a base de hacerle pedacitos el músculo rojo.

Son las 7. Para tres veces el despertador y cierra los ojos. No se duerme, pero no quiere levantarse. Son las 8 y empiezan las prisas. Se pega una ducha rápida, se bebe un zumo -mientras prepara el bolso- y coge la bufanda que le cosió su abuela. Son las 8.30 y ya está en la estación. Entra en el autobús -¿por qué nadie dice buenos días?-. No le ha dado tiempo ni a devorar dos páginas de su libro que ya se tiene que bajar.

Entra a la panadería de siempre. Un cruasán poco hecho. Lo guarda en el bolso. Pasa por la niña de ojos azules que vende flores, le compra una, solo por ver su sonrisa. Va caminando hacía su destino y se encuentra, como siempre, con esa viejecita entrañable que lleva más de medio año esperando a alguien en la parada del tren. Le da la amapola y sigue caminando. Son las 9.30, le queda media hora para sentarse en su banco del parque.
Está en el momento más intrigante de la obra, parece que va a pasar algo. De repente para de leer.

- Eres tú.
- ¿Perdona, decías algo?
- Te parecerá una locura, pero me he enamorado de ti.
- Mira, muy gracioso, no estoy para tonterías…
- ¿Sabes? Yo mataría monstruos por ti…

Y entonces ella sonríe, el mundo se vuelve a parar y su corazón vuelve a estar más rojo que nunca.

martes, 23 de febrero de 2010

Esto no suena a olvidar

Hoy te he visto ¿después de cuánto?. No lo sé, hace un tiempo decidí que era mejor perder la cuenta (para siempre). Sigues teniendo esa cara de quiero hacerte sonreír y esos ojos de no me mires así, por favor. Por un momento he vuelto a recordar lo de vete lejos y me he dado cuenta que lo de no sueltes mi mano (que venía después) no lo llegaste a oír. Ruido, había mucho ruido en la calle, pero por un momento se me ha parado todo (hasta el corazón). Verás creo que eres mi arrepentimiento preferido.

lunes, 22 de febrero de 2010

Ella


No soy constante ni tampoco estable. Cambio de opinión muchas veces (y a veces en demasiado poco tiempo). Me construyo un reto lejos, complicado, de esos que entretienen, pero cuando lo consigo no lo saboreo, invento otro.

Pero entonces Ella. Apareció, así, por casualidad (como las mejores cosas) y me ayudo a convertirme en lo que soy. Ha estado a mi lado durante más de 15 años y de una manera incondicional, que en estos tiempos que vivimos no es nada fácil. Ella es la única cosa de mi vida que tengo clara. Y aunque no creo en los "para siempre" esto es la excepción que confirma mi regla.

La admiro, con ella siempre me faltan palabras, es demasiado grande, demasiado importante, es mi excepción, es mi suerte.

lunes, 15 de febrero de 2010

En todas partes


Tengo muchos rituales. Uno de ellos es ir a buscar a mi hermano al cole. No lo hago muy habitualmente, mejor dicho lo hago muy pocas veces. Con el tiempo, una aprende que lo poco gusta y lo mucho cansa (mucho). Ya estoy aprendiendo a dosificar.

Siempre que voy llego 5 minutos antes, espero a que abran la puerta y empiezo a observar (y a recordar). Me apoyo en la barandilla de siempre, ahora, incluso para mi, es menos alta que entonces. Miro el patio donde crecí, donde mis mayores preocupaciones eran tales como aprobar un examen de mates o que me mirara mi amor platónico. Veo a los “grandes” creyéndose adultos, creyendo que ahora todo está a su alcance. Entonces sonrío.

Lo que más me gusta es ver el amor. Es curioso pero para todos esos tipos duros que dicen (decíamos) que el amor no existe y que es una circunstancia, es la mejor prueba que el amor está en todos los lados. Me enamora ver a los niños corriendo a abrazar a sus abuelos, por un momento todos los años que hay por medio parecen no existir. Me encanta ver los besos, esos besos rápidos, de te he echado de menos. Me gusta ver a los hermanos mayores, que siendo pequeños, cuidan a sus hermanos como si les tuvieran que proteger de los peores monstruos del planeta. Me gusta ver a los padres mirando de lejos con la sonrisa, esperando a sus vidas.

Creo que mañana volveré, necesito una dosis (del mundo no es tan malo).

domingo, 14 de febrero de 2010

Todos los dias son 14 (contigo)

Todo el mundo dice que es normal estar enamorado .Yo sin embargo creo que estoy medio loca. Llevo todo el día pensando en ti, sin parar, 24 horas íntegramente dedicadas a ti. Siéntete importante porque lo eres, yo nunca le dedico tanto tiempo a las cosas .Me inspiras, te he escrito mil cosas y te he dedicado más de unas cuantas sonrisas. Te he regalado, por lo menos, 300 latidos y un corazón (entero). Cómo te puede echar tanto de menos, cómo puedo necesitarte tanto, cómo quiero volar contigo, mucho (hay baterías de litio que duran más de 20 años).

Lo que quiero decirte es que me voy a donde haga falta si sé que vas a quedarte a mi lado. No quiero que se te olvide nunca que soy capaz de todo por ti, aunque diga lo contrario. He creado un mundo para ti y para mi (que nadie puede llevárselo). Quiero que no se te olvide nunca lo completamente tonta que me vuelves cuando veo que tus ojos me miran, cuando empiezas por el cuello… Esos latidos incontrolables a mil por hora por solo un beso tuyo. Los nervios por verte y las ganas que tengo de hacerlo. El frío que siempre noto cuando no estás conmigo y el calor que me das cuando estoy a tu lado.

Te invito a volverte loco y perder la cabeza .Te invito a extraviarte en el infinito y a olvidar que existen otras cosas. Te invito a un juego de dos... te invito a ser nosotros... te invito al siempre y al mañana. Al Nunca y al Jamás.

viernes, 12 de febrero de 2010

Te has olvidado


Hoy me he sentado a hablar con Justicia. Pedí hora con ella hace ya algunos meses, pero su agenda está muy ocupada (vete a saber con qué Injusticias). Muy puntual me atendió en su despacho del Paseo La Paz. Era un sitio grande, con mucha luz y con un gran tresillo de color negro (que por cierto, así es como lo veía yo todo). Me senté y mientras ella buscaba algo en algún archivador me dediqué a analizar el sitio. Me llamo la atención la gran cantidad de pósters que decoraban las paredes, del Che Guevara, de Mandela, de Calcuta, incluso me pareció ver un tímido Obama al fondo de la habitación.

Sacó de un cajón una carpeta llena de polvo y la tiró encima de la mesa del despacho. Me quedé blanca cuando vi mi nombre escrito en aquél archivador lleno de papeles.
-Has tardado en venir
-Pedí cita hace un mes…
-Ha tardado 20 años señorita
-Es que me he cansado de esperarte, así que he venido a buscarte
-Bien, es el primer paso. ¿Por dónde empezamos?

martes, 9 de febrero de 2010

Secretos

Te voy a decir un secreto

Soy muy típica
Me gustan los días de lluvia
Ver amanecer en un capo de un coche (rojo)
Y pensar que el mundo será un poco menos malo
Mañana.

Me río cuando no sé muy bien qué hacer
Lloro, solo, cuando nadie me ve
Suelo preocuparme por las cosas que pasaron
Ayer.

Me gusta mucho perder el TIEMPO aunque sé que es escaso,
Aunque sé que el tiempo nunca es perdido
Contigo.

Me gusta tu aire
Con el mío
Complicidad
En un instante
Eterno

No se lo digas a nadie, es lo que tienen los secretos.

viernes, 5 de febrero de 2010

Mi Yo sin Ti

¿Y qué sería de mí sin ti?

No puedes plantearme esta clase de preguntas en una estación, con la gente yendo y viniendo, cuando lo que yo quiero es estar parada (contigo).

Pensándolo ahora, aunque te engañaría si te dijera que es la primera vez que lo pienso, tú y yo siempre en trenes, volviendo, yendo, esperándote, buscándome, encontrándonos.
Pero el sitio no importa, eso está de más.

Y entonces, por un rato, quiero que el viaje no termine nunca, que se para el (mi) mundo, que nunca llegue, que no haya un final.

¿Qué sería de mí sin ti?

Hace un tiempo que he pensado, que es mejor no imaginármelo. No quiero andar en espiral, sin encontrarte. Creo que los días sin ti serían precipicios.
Mi sonrisa se iría de vacaciones, o quizás peor, a comprar tabaco (para no volver).

Las noches serían muy oscuras, tanto que me darían miedo. Mis dedos no sabrían vivir sin tu roce y vivirían sumergidos en el Polo Norte.
Y hoy he vuelto a notar, que soy adicta a tus besos, a tu cariño, a tu forma de regalarme pasión.

Creo que es mi mejor respuesta, pero de todos modos, mejor no lo comprobamos ¿vale?, nos bajamos en Fondo.

jueves, 28 de enero de 2010

La vida pasa muy deprisa


Lucía llora cuando ve el mundo por primera vez. Llora cuando tiene hambre, cuando quiere que le hagan caso. Lucía llora en su primer día de colegio. Lucía llora por que no le gusta la verdura. Lucía llora por que quiere jugar. Lucía tiene miedo de los monstruos. Lucía llora por que no quiere irse a dormir. Lucía rompe a llorar cuando ve la nota del examen. Lucía llora cuando sus amigas se cambian de ciudad. Lucía llora cuando su madre no le quiere comprar el vestido para el baile y se tiene que poner uno viejo. Lucía llora por que el chico que le gusta tiene novia. Lucía llora por que piensa que el mundo es injusto. Lucía llora por que cree que sus padres no la entienden. Lucía quiere crecer. Lucía llora por que le han dejado el corazón hecho pedazos muy pequeños. Lucía llora desconsoladamente por que no podrá ver nunca más a su abuela. Lucía llora por que la universidad está lejos de casa. Lucía echa de menos a su familia. Lucía llora por que se ha enamorado y ahora tiene que olvidarse de él. Lucía llora por que un ser querido está enfermo. Lucía llora por que no tiene tiempo de vivir. Lucía llora el día de su boda. Lucía llora cuando no le salen las cuentas. Lucía llora por que su hijo ha venido al mundo. Lucía llora por que la vida pasa muy deprisa. Lucía llora por que no quiere ser mayor.

martes, 19 de enero de 2010

Tú

No soy de fechas
No soy de recordar el día de…
No soy de rememorar el día que…
Soy de excepciones,
Pero contigo…

Tú confirmas muchas cosas
Y me desordenas muchas otras
Hace ya unos días que mi primera sílaba
Eres tú

Mi plural
Mi presente
Mis canciones
Mi tiempo
Mi reloj
Mi Yo más tonto
Mi Yo más sensible
Mi Yo más rojo
Mi Yo más niña
Mi Yo más maduro
Mi Yo más humano
Mi Yo Contigo

Y lo mejor de todo,
Es que si quieres,
Puedes quedarte.

lunes, 18 de enero de 2010

¿Dónde acaba lo moral y lo ético?

Hay momentos en la vida en que una sola decisión, un instante, puede cambiar irremediablemente el curso de las cosas. Y nunca podrás volver atrás.
Reportaje aparecido en El País, 18 de enero de 2010
A los bomberos voluntarios de Castilla y León que rescataron el jueves al niño Regi les ocurrió este sábado una de las peores cosas que le puede suceder a un bombero en una catástrofe. Igual que el día en que rescataron al chiquillo de cuatro años, llevaban más de dos horas de trabajo en un hotel derrumbado de la zona centro. Habían logrado despejar el camino para salvar a una adolescente que llevaba seis días atrapada.
-"Tranquila princesa, tranquila, ahora mismo te sacamos de aquí".

Daba igual que ella no entendiera el español. Apreciaba el calor de sus palabras igualmente. En la calle se iban apelotonando la gente con la esperanza de verla salir. Varias decenas de haitianos con el alma en vilo. Pero de pronto se oyeron ráfagas de disparos en la calle de al lado. El jefe de la expedición, Francisco Rivas, de 50 años, notablemente abatido, relataba el suceso: "Apenas nos faltaba media hora para sacarla de allí. Era una cría de 14 o 15 años. Yo estaba dentro del edificio, no oí los tiros. Pero los escoltas de la ONU que llevábamos sí que los oyeron. Eran canadienses, pakistaníes y jordanos. En total, 16 hombres con tres vehículos. Cortaron la calle y yo pensé que todo estaba tranquilo pero los tiros debieron seguir y ellos nos dijeron que teníamos que irnos ya: '¿Qué preferís, que muera ella o morir vosotros?'. Llegado este momento del relato Rivas se excusa: "Me vas a perdonar, pero me resulta muy difícil seguir hablando".
-Apagad los cigarros y no miréis a nadie-, pidieron los escoltas a los bomberos y a las dos periodistas españolas que les acompañaban.
Otro bombero continúa el relato del jefe de la expedición. "Dentro no éramos conscientes del follón que había fuera", añadió Óscar Vega, quien rescató al niño Regis el miércoles. Había otro muerto con ella. Y sacando el muerto lograríamos sacar a la chica. Un médico nos dijo que abriéramos más espacio para meterle una vía en la carótida y mantenerla consciente. Cuando dijeron que no contábamos con mucho tiempo, decidimos sacar todo el escombro posible sin miramientos para extraerla de allí. Pero los escoltas insistieron en que seguían los tiros afuera. Y entonces no nos dio tiempo ni a sacar algunas de nuestras herramientas. La chica se me quedó mirando. ¿Pero qué le dices? No le puedes decir nada, porque no le vas a decir "ahí te dejo".
Mi compañero Raúl Rodríguez y yo, que fuimos los últimos en salir del edificio, dijimos que estaba muerta. Era la única forma de evitar altercados, porque la gente no habría aceptado que nos fuéramos. Aún así, se resistían a dejarnos marchar.
El jefe de seguridad, que era canadiense, estuvo muy expeditivo y eficaz al apartar a la gente para que pudiera salir nuestro camión de entre la multitud. Si no, no sé qué podría haber pasado.

viernes, 15 de enero de 2010

Curioso elemento el tiempo


Hay pocos días que no sean ‘un día más’. En realidad, pasamos la mayoría del tiempo –de nuestro tiempo- pensando cuánto queda para que llegué tal día, imaginando cómo será la próxima vez que quedemos con tal persona o cuánto quedan para las próximas vacaciones.

Sí, somos así, por mucho que presumamos de Carpe diem y de "solo se vive una vez". Pero aunque mañana será otro día, hoy ha sido el día de muchas cosas.

Tal día como hoy, han abierto los ojos -por primera vez- muchas nuevas vidas y muchas los han cerrado, para siempre. Hoy muchas personas se han descubierto y otras han decidido empezar a olvidarse. Y entre tantas cosas hay gente que ha vivido hoy esperando que llegase mañana.

¿Has pensado alguna vez dónde va todo eso que no dices, todos esos “te quiero”, todos esos “te echo de menos” todos esos “gracias”, todos los “lo siento”, todo eso que piensas y no dices?¿Sabes? Existe una especie de hueco dentro de nosotros donde se acumulan todas esas cosas que sentimos pero que no decimos, que no decimos porqué esperamos a que llegue el día esperado para hacerlo, el día que creemos que es el momento que buscábamos, el día que sabemos que es SEGURO.

Verás te voy a decir una cosa. Es un poco fea y cruda, pero es la realidad.. No existe ningún hueco, es más, todo lo que no dices se pierde, se pierde dentro de ti y se pierde para siempre.

Puedes estar esperando mil años a que llegue mañana, a que llegue el momento, el cual el 99% de veces no llega o llega y no te das cuenta y pierdas la oportunidad de tu vida. ¿Y todo por qué? Por disimular las emociones, por miedo.

Estate atento que la vida son 3 días y 2 oportunidades ( y seguramente ya hayas gastado alguna).

miércoles, 13 de enero de 2010

Gris(muy oscuro)


Soy de ése tipo de personas que cree que todo se construye, dejo muy poco al destino. La buena suerte se construye –la suerte es azar-, la gran parte de la felicidad también hay que edificarla uno mismo, a veces, incluso he llegado a creer que el amor también se puede construir.

Hoy ha sido uno de eso días en que todo lo he visto de un gris (muy oscuro). El destino, ¿ a qué juega? . Me he levantado con la noticia de Haití. Un terremoto en el país más pobre del mundo. Automáticamente la pregunta ha sido ¿por qué?

Nunca he entendido estas cosas. Suena tópico, pero es cierto. Siempre suceden las cosas a quién menos se lo merece. No creo que esto pueda considerarse “merecido” para alguien, pero creo que estas personas, que estas vidas, no pueden pasar por esto, también.

Es increíble ver el pavor con el que la gente busca a sus seres queridos, esperando que alguno esté vivo. Es escalofriante ver cómo han quedado, mejor dicho, como han desaparecido las barriadas más pobres. Ver montones enteros de personas que han perdido su vida, intentando escapar de algo inesperado. Entonces pienso, ¿y ahora qué?

La naturaleza es así, supongo que para su juicio no hay justo o injusto, no puedo juzgarla. Pero hay cosas que sí son condenables. No estoy al corriente del tema, pero por lo poco que sé, y desde mi humilde opinión, un terremoto no viene tan de improvisto, no se puede evitar, evidentemente, pero sí preveer, en cierta medida su futura existencia. Hay expertos. Mi pregunta es ¿qué hubiera pasado si fuera en Estados Unidos? ¿Éste es el precio a pagar por ser el país más pobre, por no tener recursos?.

Dejando este tema, reemprendo otro. La mayoría de las informaciones que nos han llegado de los medios es: “No hay víctimas españolas”, “Los trabajadores de la ONU están heridos”. Es preocupante, pero no es lo más preocupante, no es lo más urgente. Son personas, igual que las más de cien mil que han muerto.

Perdonarme por a querer cambiar el mundo , pero, supongo, que la esperanza es lo último que se pierde.

lunes, 11 de enero de 2010

Quizás mañana

Hoy me he dormido. Nada extraño, lo hago cada día. Pongo el despertador 5 minutos antes de las 8. Suena, lo paro y lo enciendo. Me debato, nos debatimos, lo apago, me levanto y desayuno. Estaba desayunado y se me ha parado El Mundo. El calendario se acababa hoy, era el último día del calendario y yo –que no sé ni en qué día vivo- no me había dado cuenta.

No me he asustado, lo he asimilado mejor de lo que jamás hubiera podido –o querido- imaginar. He desayunado mejor que nunca, me he puesto mi vestido preferido, ese que siempre guardo para las ocasiones importantes -¡que coño, hoy era la última ocasión!- y he salido a la calle. He saludado al vecino guapo y tímido de mi escalera, he escuchado mi canción preferida unas mil veces, le he dicho a mi madre que es lo más grande del mundo, he mirado a mi padre, con todo el amor que sólo el me sabe dar –aunque sea a su manera- y le he dicho a mi hermano que sólo se mira para adelante. He ido a ver al 90% de mí, y la he mirado –sin decirle nada- y ha entendido –como siempre- que sin ella no habría habido nunca un yo. Y por último he buscado a mi inspiración. A mí Grande. Por primera vez le he dicho –sin paredes, ni intentos de dureza- que es mi pack perfecto, mi felicidad.

Después han llegado las doce. Y Presente me ha pedido que me olvide para siempre de quizás Mañana.

miércoles, 6 de enero de 2010

1 día de los 365


La gente tiene la manía de volver a empezar sus vidas cada día 1 de Enero. Hacen y deshacen, dicen y se callan, buscan suerte por todos los lados, hacen una fiesta –como si se fuera ha acabar el mundo- y se van a dormir pensando que mañana es otro día, el día que el marcador se pone a cero, el día que vuelve a empezar la cuenta atrás, el día de preparados listos ya…

Es un día más. En realidad, “volvemos a empezar” muchas veces. Cada vez que perdemos a alguien, intentamos hacer un borrón y cuenta nueva, intentamos aprender a sobrevivir, a recordar de otra manera. Cada vez que conocemos a alguien, es como abrir una puerta a cosas y maneras nuevas, como una ventana que desconocíamos. Cuando es invierno por que es invierno y cuando es verano por que es verano. Cuando te hacen daño, cuando te dejan el corazón hecho trocitos muy pequeños, entonces sí que cuesta volver a empezar, pero lo haces, por que la vida está que rebosa de ventanas. Pero cuando te enamoras no cuesta nada volver a emprender un camino, en realidad te gustaría estar cada día empezando, cada día teniendo la sensación, esa sensación de que todo esta por estrenar.

En realidad, si te paras a pensar un poco te das cuenta de que todas las cosas en nuestra vida tienen un sentido, una razón. Todos los finales son también comienzos. Lo que pasa, es que como siempre, no lo sabemos en su momento justo, ni tampoco en el minuto de después…

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La "especialidad"


Siempre quiso ser diferente. Intentaba leer libros que nadie leía, escuchar música que nadie conocía, odiaba la comida que a la gente le encantaba, no quería ir a los sitios donde iba la gente de su edad. Quería evitar ser tan cuadriculada como el resto del mundo. Fue un intento frustrado, como la mayoría de las veces sucede. Cuando salió de su círculo descubrió que había mucha gente con sus inquietudes, que no era tan especial, se dio cuenta de que en muchos ipods suenan ‘sus canciones’, que hay mucha gente que conoce –y adora- a sus escritores predilectos y descubrió que en un mismo día puede encontrarse hasta seis personas con su camiseta preferida puesta. Que todo el mundo sueña con ir, para volver. Las cosas son así, por mucho que uno ponga todas sus ganas y sus fuerzas en el intento.

Pero con él llego La Incoherencia. Ni flores, ni poemas, ni velas, ni ver las estrellas por la noche. Él llega y te empuja hacer cosas que jamás se te habrían pasado por la cabeza, te quita de un plumazo tus principios, tus ideales, tus… ‘yo nunca’. Y entonces ella se dio cuenta de que las cosas no son blancas ni negras, son grises. Que eso debía de ser amor. Que cada uno tiene que hacer su camino –con la gente que se encuentra mientras tanto-, que la felicidad es el trayecto –y hay que disfrutarla-, que cada uno tiene su paraíso y que la vida es un viaje, tu viaje.

martes, 22 de diciembre de 2009

Realidad privada


Siempre he sido una persona muy independiente y, sobre todo, de esas que quieren hacer –incluso- lo imposible. He ido a pocos sitios, pero tengo la idea esa de ir, venir, quedarme, volver. Durante tiempo he presumido de ser autónoma, de no tener ningún nudo, de esos que las personas se empeñan en hacerte y que te atan a algún sitio -o a unos cuantos-. Pues sí, de estas cosas y otras presumía, vaya cosas tengo yo a veces.

Pues no es oro todo lo que reluce. Y no soy tan atípica como pensaba ni tampoco como me gustaría. Me revelé en el autobús de camino a casa (estos trayectos me marcan demasiado). Todas las canciones me recuerdan a alguien, para bien o para mal. (Primera señal de nudo). Ayer, también me percaté que tengo algunas lagunas en eso de irme, muchos peros. Fue entonces cuando observé el gran nudo que me acompaña. Supongo que no lo había visto antes por que es muy disimulado y pasa fácilmente desapercibido. Está formado de nuditos muy muy pequeños, pero estrechamente ligados, de manera que no puede existir uno sin el otro, sino se rompería el hilo, me rompería. (Gran señal del segundo nudo). Me he dado cuenta de que eso de querer ‘hasta que duela’ puede traer muchas repercusiones y consecuencias varias, por que a veces duele. Me he dado cuenta de que me ilusiono fácilmente –de repente tú…-. También he descubierto que tengo una mitad, bueno un 90% de mí, alguien esencial, menos mal que la encontré, a ella, a la niña guapa.

Curioso, me sorprendí mucho. No sé que será esa fuerza, pero hace que no quiera vivir sin muchas cosas, que no quiera que nadie se vaya –ni siquiera un segundo-. Me he percatado que en la vida no solo vale con ser valiente, que hay cosas que aunque son muy tuyas, como los sentimientos, nunca podrás ser dueña.

Necesito nudos por sus contradicciones. Para ver la luz cuando todo parece negro. Por lo que son y por lo que serán. Por lo que representan. Por que son diferentes. Por que son míos. Por que soy yo.


Ayer me descubrí ,a veces sucede, aunque fue un poco raro. En el fondo es un alivio que fuera ayer y que fuera yo. Pero sigo sin tener remedio,"Veo cosas y digo,'¿Por qué?'. Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, '¿Por qué no?'"


martes, 15 de diciembre de 2009

despedidas I

Se fue sin más. No le dejo un pos-it pegado en la nevera, ni una carta de despedida, ni siquiera se molestó en dar un portazo. Tampoco se llevó su camiseta preferida, esa que ella siempre utilizaba después de sus noches -y mañanas- de pasión.

No lloró. Se tumbó en la cama y recordó su última noche. Recordó que la abrazo de una forma a la que no la tenía acostumbrada, lo hacía con todas sus fuerzas, igual que una niña pequeña abraza a su peluche antes de conciliar el sueño, de esa forma que se abraza la gente en los aeropuertos. Lástima que lo hiciera tan tarde, seguro que le hubiera gustado que lo hubiera aprendido antes. Fue increíble sentir por un momento que se fundían en uno, que no quería dejarla ir nunca. Pensándolo ahora, en frío, es curioso, la vez que sintió que más la quiso fue cuando hacía algo parecido a una despedida.

Estás cosas a mí también me pasan, en el momento que mis mariposas nacen las de la otra persona empiezan a escaparse. Así de oportuna soy.

No sé despedirme. Nunca nadie perdió su tiempo en enseñarme y ahora, que tengo cierta madurez, cada vez que llega el momento huyo. Cuando toca decir la frase, o dar el beso, el abrazo o cuando empiezan a saltar las lagrimitas me voy, no quiero que nadie se percate de mi falta de conocimiento.

Así que te hago saber que así es mejor, sin esas despedidas de las que no te puedes deshacer en toda tu vida y sin esos besos que revives una y otra vez.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Despreciable guerra


Tenía muchas expectativas contigo, tantas que daba incluso miedo. No las he perdido aún del todo –llámame ilusa–, pero estoy decepcionada.

Nobel de paz. Pensaba que se lo concedían a la gente que había hecho algo por la paz, no a la gente que tiene en mente hacerlo, o al menos eso dice –facta non verba–. De todas maneras, creo que es un buen estímulo para crear la paz, solo hay que saber utilizarlo, o mejor dicho, demostrarlo.

La guerra es un territorio donde la gente muere porque sí, donde no sabes si mañana habrá acabo, al menos para ti, y podrás volver a casa, a la paz. Es un sitio donde hay dolor, tristeza. “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre si por la decisión de viejos que se conocen y se odia”, Erich Hartmann.
“Ciertamente en una guerra todos somos víctimas. Los muertos y también los vivos, traumatizados por unos hechos, por unos recuerdos que marcarán indefectiblemente nuestras vidas. Pero quienes padecen la mayor crueldad, más allá de los que quedaron en el camino, anónimos bajo la tierra, son los más inocentes”, Javier Nart
“Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento, ni impide que los hombres hagan las cosas que siempre hicieron. Si una historia de guerra parece moral, no la creáis.” Tim O’Brian

Así que desde mi más sincera humildad y mi poco saber –y considerándolo una persona muy inteligente– le invitó a pensar, a replantearse eso de : “el uso de la fuerza no sólo es necesario sino que está moralmente justificado” o lo de “la guerra no debe glorificarse y su coste es “elevado”, pero “los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz”.

Tal vez, lo necesario sería que todos –incluyo a gente de a pie, políticos, reyes, ricos, asépticos y religiosos, a todos– en algún momento de nuestra vida, viviera una guerra, aunque solo fuera durante diez minutos. Quizás, sería esta la única receta para que todos aprendiéramos a despreciarla.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Espero curarme de ti, Jaime Sabines