"Como no sabía que era imposible, lo hizo"

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martes, 19 de octubre de 2010

Comienzos


Hoy por casualidad (o causalidad) me he acordado de cuando en mi primer año universitario planeé un viaje. Cogimos el google earth (me quedaría mucho mejor ahora, si lo hubiéramos hecho con una bola del mundo) y la suerte dijo que nos veríamos en Estambul. Ya no recuerdo en qué año.
Es curioso, me acabo de dar cuenta de que de aquellos, solamente uno sigue allí. De donde todos necesitamos partir (para empezar).

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Feliz Septiembre


No sé a quién pretenden engañar, los años no empiezan en Enero. A mí, como nunca me han gustado las mentiras, no me pillan desprevenida:


1. Empezar y acabar segundo de periodismo

2. Leer (deborando)

3. Viajar ( incluyendo Sevilla)

4. Trabajar (lo necesario)

5. Ser feliz

6. Sacarme el first

7. Empezar otra carrera

8. Otro año con mis incondicionales


9. Improvisar (sobre todo)





pd: El orden es fácilmente alterable

jueves, 15 de julio de 2010

17 de julio de 1990




Cuando era pequeña quería ser bombera. Marta siempre me dice (medio en broma medio enserio) que quiero ser tan atípica que a veces me convierto en la típica persona, en la que llora con Titanic y que tararea todas las canciones de Alejandro Sanz. Siempre sonrío cuando me dice eso(como siempre tiene razón). Antes de dormirme, después de rezar el jesusito, apretaba los ojos muy fuertes y me imaginaba mi vida de “adulta”(solo diré que incluía casa con piscina). Mis amigos del cole eran algo que defendía a capa y espada (por mucho que mi madre intentara explicarme que no todo es como parece). Cada día abría un poco más los ojos para encontrar al príncipe azul con el que comería perdices (y sería feliz).

Ahora quiero escribir y probar con el periodismo (sonar suena bien).Marta sigue estando en mi vida y creo (espero) que siempre estará conmigo. Sigo luchando por no ser un poco diferente. Ahora me voy a dormir con el ipod y, entre nosotros, prefiero no pensar ni imaginar, que pase lo que el destino quiera. He aprendido que amigos hay poquísimos, pero los que son de verdad están aunque no estén ( y tengo un par de éstos). Tema sentimientos…con 16 años asistí a la ruptura del amor más grande que he visto de cerca, pero me enseño a mirar las cosas de otra manera. Hoy puedo decir que he encontrado un complemento y me hace tremendamente feliz(aunque a veces lo odie más de lo que lo quiero).

Así que espero que los veinte me traigan viajes (muchos), que acabe todo lo propuesto, que conozca Santorini y, sobre todo, que consiga hacer felices a mis especiales. En fin, a ver qué pasa señores y señoras.

lunes, 5 de julio de 2010

Sábado 2015

Los sábados por la mañana me levantaré pronto (y en silencio) y me pondré un vestido -que seguramente me habré comprado en uno de esos viajes exóticos, para mi, que habré hecho-. Cojeré el cesto, que ahora llevo a diario, y me iré a por el periódico. Seguramente compraré el que a mi me gusta y en el que escribiré, siempre me ha hecho gracia leer las cosas bien presentadas ( será porque no suelo hacerlo). Pasaré a comprar flores, girasoles amarillos, los más grandes que exístan y los colocaré, después de pasearlos toda la mañana, en el jarrón de la mesa de la cocina ( de mi cocina). No sin antes, haberme tomado un zumo de naranja, el café seguirá sin gustarme aunque muy a mi pesar, en la cafetería, en la que ya no trabajaré, leyendo el diario, que seguirá existiendo (espero y deseo). Y ese es el sábado que siempre he soñado.

viernes, 11 de junio de 2010

Lista de cosas prohibidas


Últimamente me he prohibido un par de cosas (más). Me estoy convirtiendo en una tortuga y cuando algo no me gusta me escondo de la gente (y del mundo en general). Lo último han sido las fotos. Me encanta hacer fotos y es algo que no voy a dejar de hacer, al contrario este verano empiezo un curso (¡por fin!). Pero me he prohibido ver mis fotos antiguas. Me entra una nostalgía imposible de sostener cuando veo fotos de años atrás, quiero volver a sentirme como entonces, como cuando no me daba cuenta de la verdad, cuando el mundo era MI mundo.


Lo único bueno que espero sacar de esto, es que dentro de unos años espero no poder ver las fotos de este presente (eso solo querrá decir una cosa).

miércoles, 21 de abril de 2010

Me he dado un tiempo (pero hoy acaba)

Hace días que no escribo. Tampoco consigo leer devorando, me limito a leer sin más transcendencía, igual que la gente normal (supongo). No sé por qué, no sé el motivo de mi bloqueo, ni de mi "que más da", o "mejor mañana"... Creo que ahora todo lo de más es lo de menos.
Me pone nerviosa no poder hacer lo que más me tranquiliza, lo que más me relaja. ¿Dónde he dejado olvidada mi inspiración?

miércoles, 14 de abril de 2010

...

¿por qué derrocho tanta sensibilidad? Me gustaría tener solo la imprescindible. Me cansa derrochar tanta.

viernes, 9 de abril de 2010

Mi buzón


Me encanta abrir buzones, mejor dicho, me encanta abrir mi buzón. Siempre que llego a casa, la mayoría de las veces cargada, dejo todos los trastos en la escalera y suelto un suspiro. Queriendo decir: "Que pereza abrir el buzón". Pero es un falso supiro, para hacerme la interesante, porque me encanta. Me gusta ver que alguien se ha acordado de ti, que hay algo que se ha hecho exclusivamente para ti, me gusta ver mi nombre entero en un papel y que no lo haya escrito yo.


Cuando empecé a tener uso de razón le pedí a mi madre la llave del buzón. No tenía ninguna llave más, llevaba un montón de llaveros y la llave del buzón. Ella me la dio sin más, como si fuera un juguete, algo que si se perdía no pasaba nada. Para mi era importante. Lo abría cada día unas mil veces, antes de ir al colegio, al volver... Me encantaba encontrar algo, fuera lo que fuera. Aún me acuerdo de la primera carta para mí, esa ilusión al verla, las prisas por abrirla, por saber qué ponía. No entiendo como hay gente que no quiere ni propaganda. Yo sueño con tener una casa con un buzón como el de la foto. Y los sábados por la mañana levantarme pronto, comprar el diario, unas flores para el jarrón de la mesa de la cocina y cojer las cartas.

Y con el paso del tiempo sigo igual, abriendo el buzón.

martes, 6 de abril de 2010

Paradojas


Hay ratos que creo que estoy volando. Que puedo tocar las nubes, saltar por ellas, tocarlas, olerlas (a dulce de leche, os lo aseguro). Me encanta. Es tanto el nivel de éxtasis por el que paso que me permito el lujo (y el placer) de robar estrellas. Las colecciono, las coloco en la pared roja, al lado del corcho, donde guardo los recortes de mi vida.


Pero este estado se acaba (es lo que tienen las drogas duras). A veces solo me dura un instante, eso sí, lo suficientemente largo para luego anhelarlo cada rato. Los otros ratos estoy en un sitio que no reconozco, que no me gusta. No sé dónde quiero ir, ni dónde debo ir, ni si quiera con quién. Es algo raro, como si estuviera perdida en un océano, que tengo frío... Y sé que tengo que abrir los ojos mucho (aunque piquen), para poder ver todos los peces... Pero no me dejan, o no puedo, o no sé si es lo que quiero...

martes, 23 de marzo de 2010

vale más...

Es peligroso volar muy alto. A veces la caída puede hacer mucho daño, puede dejarte hecha pedazos (de esos que luego cuesta mucho juntar, sobre todo porque cuando se rompe algo en trocitos tan pequeños, en ocasiones algunos pedazos se pierden para siempre). Pero ¿sabes qué? Es más peligroso vivir enganchados al suelo, sin despegarlos jamás.

Lo más arriesgado es no arriesgar, así que arriesga (pero sin volverte loca).

lunes, 22 de febrero de 2010

Ella


No soy constante ni tampoco estable. Cambio de opinión muchas veces (y a veces en demasiado poco tiempo). Me construyo un reto lejos, complicado, de esos que entretienen, pero cuando lo consigo no lo saboreo, invento otro.

Pero entonces Ella. Apareció, así, por casualidad (como las mejores cosas) y me ayudo a convertirme en lo que soy. Ha estado a mi lado durante más de 15 años y de una manera incondicional, que en estos tiempos que vivimos no es nada fácil. Ella es la única cosa de mi vida que tengo clara. Y aunque no creo en los "para siempre" esto es la excepción que confirma mi regla.

La admiro, con ella siempre me faltan palabras, es demasiado grande, demasiado importante, es mi excepción, es mi suerte.

lunes, 15 de febrero de 2010

En todas partes


Tengo muchos rituales. Uno de ellos es ir a buscar a mi hermano al cole. No lo hago muy habitualmente, mejor dicho lo hago muy pocas veces. Con el tiempo, una aprende que lo poco gusta y lo mucho cansa (mucho). Ya estoy aprendiendo a dosificar.

Siempre que voy llego 5 minutos antes, espero a que abran la puerta y empiezo a observar (y a recordar). Me apoyo en la barandilla de siempre, ahora, incluso para mi, es menos alta que entonces. Miro el patio donde crecí, donde mis mayores preocupaciones eran tales como aprobar un examen de mates o que me mirara mi amor platónico. Veo a los “grandes” creyéndose adultos, creyendo que ahora todo está a su alcance. Entonces sonrío.

Lo que más me gusta es ver el amor. Es curioso pero para todos esos tipos duros que dicen (decíamos) que el amor no existe y que es una circunstancia, es la mejor prueba que el amor está en todos los lados. Me enamora ver a los niños corriendo a abrazar a sus abuelos, por un momento todos los años que hay por medio parecen no existir. Me encanta ver los besos, esos besos rápidos, de te he echado de menos. Me gusta ver a los hermanos mayores, que siendo pequeños, cuidan a sus hermanos como si les tuvieran que proteger de los peores monstruos del planeta. Me gusta ver a los padres mirando de lejos con la sonrisa, esperando a sus vidas.

Creo que mañana volveré, necesito una dosis (del mundo no es tan malo).

viernes, 12 de febrero de 2010

Te has olvidado


Hoy me he sentado a hablar con Justicia. Pedí hora con ella hace ya algunos meses, pero su agenda está muy ocupada (vete a saber con qué Injusticias). Muy puntual me atendió en su despacho del Paseo La Paz. Era un sitio grande, con mucha luz y con un gran tresillo de color negro (que por cierto, así es como lo veía yo todo). Me senté y mientras ella buscaba algo en algún archivador me dediqué a analizar el sitio. Me llamo la atención la gran cantidad de pósters que decoraban las paredes, del Che Guevara, de Mandela, de Calcuta, incluso me pareció ver un tímido Obama al fondo de la habitación.

Sacó de un cajón una carpeta llena de polvo y la tiró encima de la mesa del despacho. Me quedé blanca cuando vi mi nombre escrito en aquél archivador lleno de papeles.
-Has tardado en venir
-Pedí cita hace un mes…
-Ha tardado 20 años señorita
-Es que me he cansado de esperarte, así que he venido a buscarte
-Bien, es el primer paso. ¿Por dónde empezamos?

jueves, 28 de enero de 2010

La vida pasa muy deprisa


Lucía llora cuando ve el mundo por primera vez. Llora cuando tiene hambre, cuando quiere que le hagan caso. Lucía llora en su primer día de colegio. Lucía llora por que no le gusta la verdura. Lucía llora por que quiere jugar. Lucía tiene miedo de los monstruos. Lucía llora por que no quiere irse a dormir. Lucía rompe a llorar cuando ve la nota del examen. Lucía llora cuando sus amigas se cambian de ciudad. Lucía llora cuando su madre no le quiere comprar el vestido para el baile y se tiene que poner uno viejo. Lucía llora por que el chico que le gusta tiene novia. Lucía llora por que piensa que el mundo es injusto. Lucía llora por que cree que sus padres no la entienden. Lucía quiere crecer. Lucía llora por que le han dejado el corazón hecho pedazos muy pequeños. Lucía llora desconsoladamente por que no podrá ver nunca más a su abuela. Lucía llora por que la universidad está lejos de casa. Lucía echa de menos a su familia. Lucía llora por que se ha enamorado y ahora tiene que olvidarse de él. Lucía llora por que un ser querido está enfermo. Lucía llora por que no tiene tiempo de vivir. Lucía llora el día de su boda. Lucía llora cuando no le salen las cuentas. Lucía llora por que su hijo ha venido al mundo. Lucía llora por que la vida pasa muy deprisa. Lucía llora por que no quiere ser mayor.

viernes, 15 de enero de 2010

Curioso elemento el tiempo


Hay pocos días que no sean ‘un día más’. En realidad, pasamos la mayoría del tiempo –de nuestro tiempo- pensando cuánto queda para que llegué tal día, imaginando cómo será la próxima vez que quedemos con tal persona o cuánto quedan para las próximas vacaciones.

Sí, somos así, por mucho que presumamos de Carpe diem y de "solo se vive una vez". Pero aunque mañana será otro día, hoy ha sido el día de muchas cosas.

Tal día como hoy, han abierto los ojos -por primera vez- muchas nuevas vidas y muchas los han cerrado, para siempre. Hoy muchas personas se han descubierto y otras han decidido empezar a olvidarse. Y entre tantas cosas hay gente que ha vivido hoy esperando que llegase mañana.

¿Has pensado alguna vez dónde va todo eso que no dices, todos esos “te quiero”, todos esos “te echo de menos” todos esos “gracias”, todos los “lo siento”, todo eso que piensas y no dices?¿Sabes? Existe una especie de hueco dentro de nosotros donde se acumulan todas esas cosas que sentimos pero que no decimos, que no decimos porqué esperamos a que llegue el día esperado para hacerlo, el día que creemos que es el momento que buscábamos, el día que sabemos que es SEGURO.

Verás te voy a decir una cosa. Es un poco fea y cruda, pero es la realidad.. No existe ningún hueco, es más, todo lo que no dices se pierde, se pierde dentro de ti y se pierde para siempre.

Puedes estar esperando mil años a que llegue mañana, a que llegue el momento, el cual el 99% de veces no llega o llega y no te das cuenta y pierdas la oportunidad de tu vida. ¿Y todo por qué? Por disimular las emociones, por miedo.

Estate atento que la vida son 3 días y 2 oportunidades ( y seguramente ya hayas gastado alguna).

lunes, 11 de enero de 2010

Quizás mañana

Hoy me he dormido. Nada extraño, lo hago cada día. Pongo el despertador 5 minutos antes de las 8. Suena, lo paro y lo enciendo. Me debato, nos debatimos, lo apago, me levanto y desayuno. Estaba desayunado y se me ha parado El Mundo. El calendario se acababa hoy, era el último día del calendario y yo –que no sé ni en qué día vivo- no me había dado cuenta.

No me he asustado, lo he asimilado mejor de lo que jamás hubiera podido –o querido- imaginar. He desayunado mejor que nunca, me he puesto mi vestido preferido, ese que siempre guardo para las ocasiones importantes -¡que coño, hoy era la última ocasión!- y he salido a la calle. He saludado al vecino guapo y tímido de mi escalera, he escuchado mi canción preferida unas mil veces, le he dicho a mi madre que es lo más grande del mundo, he mirado a mi padre, con todo el amor que sólo el me sabe dar –aunque sea a su manera- y le he dicho a mi hermano que sólo se mira para adelante. He ido a ver al 90% de mí, y la he mirado –sin decirle nada- y ha entendido –como siempre- que sin ella no habría habido nunca un yo. Y por último he buscado a mi inspiración. A mí Grande. Por primera vez le he dicho –sin paredes, ni intentos de dureza- que es mi pack perfecto, mi felicidad.

Después han llegado las doce. Y Presente me ha pedido que me olvide para siempre de quizás Mañana.

miércoles, 6 de enero de 2010

1 día de los 365


La gente tiene la manía de volver a empezar sus vidas cada día 1 de Enero. Hacen y deshacen, dicen y se callan, buscan suerte por todos los lados, hacen una fiesta –como si se fuera ha acabar el mundo- y se van a dormir pensando que mañana es otro día, el día que el marcador se pone a cero, el día que vuelve a empezar la cuenta atrás, el día de preparados listos ya…

Es un día más. En realidad, “volvemos a empezar” muchas veces. Cada vez que perdemos a alguien, intentamos hacer un borrón y cuenta nueva, intentamos aprender a sobrevivir, a recordar de otra manera. Cada vez que conocemos a alguien, es como abrir una puerta a cosas y maneras nuevas, como una ventana que desconocíamos. Cuando es invierno por que es invierno y cuando es verano por que es verano. Cuando te hacen daño, cuando te dejan el corazón hecho trocitos muy pequeños, entonces sí que cuesta volver a empezar, pero lo haces, por que la vida está que rebosa de ventanas. Pero cuando te enamoras no cuesta nada volver a emprender un camino, en realidad te gustaría estar cada día empezando, cada día teniendo la sensación, esa sensación de que todo esta por estrenar.

En realidad, si te paras a pensar un poco te das cuenta de que todas las cosas en nuestra vida tienen un sentido, una razón. Todos los finales son también comienzos. Lo que pasa, es que como siempre, no lo sabemos en su momento justo, ni tampoco en el minuto de después…

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La "especialidad"


Siempre quiso ser diferente. Intentaba leer libros que nadie leía, escuchar música que nadie conocía, odiaba la comida que a la gente le encantaba, no quería ir a los sitios donde iba la gente de su edad. Quería evitar ser tan cuadriculada como el resto del mundo. Fue un intento frustrado, como la mayoría de las veces sucede. Cuando salió de su círculo descubrió que había mucha gente con sus inquietudes, que no era tan especial, se dio cuenta de que en muchos ipods suenan ‘sus canciones’, que hay mucha gente que conoce –y adora- a sus escritores predilectos y descubrió que en un mismo día puede encontrarse hasta seis personas con su camiseta preferida puesta. Que todo el mundo sueña con ir, para volver. Las cosas son así, por mucho que uno ponga todas sus ganas y sus fuerzas en el intento.

Pero con él llego La Incoherencia. Ni flores, ni poemas, ni velas, ni ver las estrellas por la noche. Él llega y te empuja hacer cosas que jamás se te habrían pasado por la cabeza, te quita de un plumazo tus principios, tus ideales, tus… ‘yo nunca’. Y entonces ella se dio cuenta de que las cosas no son blancas ni negras, son grises. Que eso debía de ser amor. Que cada uno tiene que hacer su camino –con la gente que se encuentra mientras tanto-, que la felicidad es el trayecto –y hay que disfrutarla-, que cada uno tiene su paraíso y que la vida es un viaje, tu viaje.

martes, 22 de diciembre de 2009

Realidad privada


Siempre he sido una persona muy independiente y, sobre todo, de esas que quieren hacer –incluso- lo imposible. He ido a pocos sitios, pero tengo la idea esa de ir, venir, quedarme, volver. Durante tiempo he presumido de ser autónoma, de no tener ningún nudo, de esos que las personas se empeñan en hacerte y que te atan a algún sitio -o a unos cuantos-. Pues sí, de estas cosas y otras presumía, vaya cosas tengo yo a veces.

Pues no es oro todo lo que reluce. Y no soy tan atípica como pensaba ni tampoco como me gustaría. Me revelé en el autobús de camino a casa (estos trayectos me marcan demasiado). Todas las canciones me recuerdan a alguien, para bien o para mal. (Primera señal de nudo). Ayer, también me percaté que tengo algunas lagunas en eso de irme, muchos peros. Fue entonces cuando observé el gran nudo que me acompaña. Supongo que no lo había visto antes por que es muy disimulado y pasa fácilmente desapercibido. Está formado de nuditos muy muy pequeños, pero estrechamente ligados, de manera que no puede existir uno sin el otro, sino se rompería el hilo, me rompería. (Gran señal del segundo nudo). Me he dado cuenta de que eso de querer ‘hasta que duela’ puede traer muchas repercusiones y consecuencias varias, por que a veces duele. Me he dado cuenta de que me ilusiono fácilmente –de repente tú…-. También he descubierto que tengo una mitad, bueno un 90% de mí, alguien esencial, menos mal que la encontré, a ella, a la niña guapa.

Curioso, me sorprendí mucho. No sé que será esa fuerza, pero hace que no quiera vivir sin muchas cosas, que no quiera que nadie se vaya –ni siquiera un segundo-. Me he percatado que en la vida no solo vale con ser valiente, que hay cosas que aunque son muy tuyas, como los sentimientos, nunca podrás ser dueña.

Necesito nudos por sus contradicciones. Para ver la luz cuando todo parece negro. Por lo que son y por lo que serán. Por lo que representan. Por que son diferentes. Por que son míos. Por que soy yo.


Ayer me descubrí ,a veces sucede, aunque fue un poco raro. En el fondo es un alivio que fuera ayer y que fuera yo. Pero sigo sin tener remedio,"Veo cosas y digo,'¿Por qué?'. Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, '¿Por qué no?'"


lunes, 19 de octubre de 2009

METRO

Hoy me he dado cuenta por qué me gusta tanto ir en metro. Es el momento del día que todos lo utilizamos para hacer esas cosas que queremos hacer pero no tenemos tiempo ( o no les buscamos tiempo). Escuchamos música, pensamos y, sobre todo, leemos. Periódicos, libros, apuntes…Debe de ser, que por un momento me parece que el mundo no está tan mal.