"Como no sabía que era imposible, lo hizo"

jueves, 28 de enero de 2010

La vida pasa muy deprisa


Lucía llora cuando ve el mundo por primera vez. Llora cuando tiene hambre, cuando quiere que le hagan caso. Lucía llora en su primer día de colegio. Lucía llora por que no le gusta la verdura. Lucía llora por que quiere jugar. Lucía tiene miedo de los monstruos. Lucía llora por que no quiere irse a dormir. Lucía rompe a llorar cuando ve la nota del examen. Lucía llora cuando sus amigas se cambian de ciudad. Lucía llora cuando su madre no le quiere comprar el vestido para el baile y se tiene que poner uno viejo. Lucía llora por que el chico que le gusta tiene novia. Lucía llora por que piensa que el mundo es injusto. Lucía llora por que cree que sus padres no la entienden. Lucía quiere crecer. Lucía llora por que le han dejado el corazón hecho pedazos muy pequeños. Lucía llora desconsoladamente por que no podrá ver nunca más a su abuela. Lucía llora por que la universidad está lejos de casa. Lucía echa de menos a su familia. Lucía llora por que se ha enamorado y ahora tiene que olvidarse de él. Lucía llora por que un ser querido está enfermo. Lucía llora por que no tiene tiempo de vivir. Lucía llora el día de su boda. Lucía llora cuando no le salen las cuentas. Lucía llora por que su hijo ha venido al mundo. Lucía llora por que la vida pasa muy deprisa. Lucía llora por que no quiere ser mayor.

martes, 19 de enero de 2010

No soy de fechas
No soy de recordar el día de…
No soy de rememorar el día que…
Soy de excepciones,
Pero contigo…

Tú confirmas muchas cosas
Y me desordenas muchas otras
Hace ya unos días que mi primera sílaba
Eres tú

Mi plural
Mi presente
Mis canciones
Mi tiempo
Mi reloj
Mi Yo más tonto
Mi Yo más sensible
Mi Yo más rojo
Mi Yo más niña
Mi Yo más maduro
Mi Yo más humano
Mi Yo Contigo

Y lo mejor de todo,
Es que si quieres,
Puedes quedarte.

lunes, 18 de enero de 2010

¿Dónde acaba lo moral y lo ético?

Hay momentos en la vida en que una sola decisión, un instante, puede cambiar irremediablemente el curso de las cosas. Y nunca podrás volver atrás.
Reportaje aparecido en El País, 18 de enero de 2010
A los bomberos voluntarios de Castilla y León que rescataron el jueves al niño Regi les ocurrió este sábado una de las peores cosas que le puede suceder a un bombero en una catástrofe. Igual que el día en que rescataron al chiquillo de cuatro años, llevaban más de dos horas de trabajo en un hotel derrumbado de la zona centro. Habían logrado despejar el camino para salvar a una adolescente que llevaba seis días atrapada.
-"Tranquila princesa, tranquila, ahora mismo te sacamos de aquí".

Daba igual que ella no entendiera el español. Apreciaba el calor de sus palabras igualmente. En la calle se iban apelotonando la gente con la esperanza de verla salir. Varias decenas de haitianos con el alma en vilo. Pero de pronto se oyeron ráfagas de disparos en la calle de al lado. El jefe de la expedición, Francisco Rivas, de 50 años, notablemente abatido, relataba el suceso: "Apenas nos faltaba media hora para sacarla de allí. Era una cría de 14 o 15 años. Yo estaba dentro del edificio, no oí los tiros. Pero los escoltas de la ONU que llevábamos sí que los oyeron. Eran canadienses, pakistaníes y jordanos. En total, 16 hombres con tres vehículos. Cortaron la calle y yo pensé que todo estaba tranquilo pero los tiros debieron seguir y ellos nos dijeron que teníamos que irnos ya: '¿Qué preferís, que muera ella o morir vosotros?'. Llegado este momento del relato Rivas se excusa: "Me vas a perdonar, pero me resulta muy difícil seguir hablando".
-Apagad los cigarros y no miréis a nadie-, pidieron los escoltas a los bomberos y a las dos periodistas españolas que les acompañaban.
Otro bombero continúa el relato del jefe de la expedición. "Dentro no éramos conscientes del follón que había fuera", añadió Óscar Vega, quien rescató al niño Regis el miércoles. Había otro muerto con ella. Y sacando el muerto lograríamos sacar a la chica. Un médico nos dijo que abriéramos más espacio para meterle una vía en la carótida y mantenerla consciente. Cuando dijeron que no contábamos con mucho tiempo, decidimos sacar todo el escombro posible sin miramientos para extraerla de allí. Pero los escoltas insistieron en que seguían los tiros afuera. Y entonces no nos dio tiempo ni a sacar algunas de nuestras herramientas. La chica se me quedó mirando. ¿Pero qué le dices? No le puedes decir nada, porque no le vas a decir "ahí te dejo".
Mi compañero Raúl Rodríguez y yo, que fuimos los últimos en salir del edificio, dijimos que estaba muerta. Era la única forma de evitar altercados, porque la gente no habría aceptado que nos fuéramos. Aún así, se resistían a dejarnos marchar.
El jefe de seguridad, que era canadiense, estuvo muy expeditivo y eficaz al apartar a la gente para que pudiera salir nuestro camión de entre la multitud. Si no, no sé qué podría haber pasado.

viernes, 15 de enero de 2010

Curioso elemento el tiempo


Hay pocos días que no sean ‘un día más’. En realidad, pasamos la mayoría del tiempo –de nuestro tiempo- pensando cuánto queda para que llegué tal día, imaginando cómo será la próxima vez que quedemos con tal persona o cuánto quedan para las próximas vacaciones.

Sí, somos así, por mucho que presumamos de Carpe diem y de "solo se vive una vez". Pero aunque mañana será otro día, hoy ha sido el día de muchas cosas.

Tal día como hoy, han abierto los ojos -por primera vez- muchas nuevas vidas y muchas los han cerrado, para siempre. Hoy muchas personas se han descubierto y otras han decidido empezar a olvidarse. Y entre tantas cosas hay gente que ha vivido hoy esperando que llegase mañana.

¿Has pensado alguna vez dónde va todo eso que no dices, todos esos “te quiero”, todos esos “te echo de menos” todos esos “gracias”, todos los “lo siento”, todo eso que piensas y no dices?¿Sabes? Existe una especie de hueco dentro de nosotros donde se acumulan todas esas cosas que sentimos pero que no decimos, que no decimos porqué esperamos a que llegue el día esperado para hacerlo, el día que creemos que es el momento que buscábamos, el día que sabemos que es SEGURO.

Verás te voy a decir una cosa. Es un poco fea y cruda, pero es la realidad.. No existe ningún hueco, es más, todo lo que no dices se pierde, se pierde dentro de ti y se pierde para siempre.

Puedes estar esperando mil años a que llegue mañana, a que llegue el momento, el cual el 99% de veces no llega o llega y no te das cuenta y pierdas la oportunidad de tu vida. ¿Y todo por qué? Por disimular las emociones, por miedo.

Estate atento que la vida son 3 días y 2 oportunidades ( y seguramente ya hayas gastado alguna).

miércoles, 13 de enero de 2010

Gris(muy oscuro)


Soy de ése tipo de personas que cree que todo se construye, dejo muy poco al destino. La buena suerte se construye –la suerte es azar-, la gran parte de la felicidad también hay que edificarla uno mismo, a veces, incluso he llegado a creer que el amor también se puede construir.

Hoy ha sido uno de eso días en que todo lo he visto de un gris (muy oscuro). El destino, ¿ a qué juega? . Me he levantado con la noticia de Haití. Un terremoto en el país más pobre del mundo. Automáticamente la pregunta ha sido ¿por qué?

Nunca he entendido estas cosas. Suena tópico, pero es cierto. Siempre suceden las cosas a quién menos se lo merece. No creo que esto pueda considerarse “merecido” para alguien, pero creo que estas personas, que estas vidas, no pueden pasar por esto, también.

Es increíble ver el pavor con el que la gente busca a sus seres queridos, esperando que alguno esté vivo. Es escalofriante ver cómo han quedado, mejor dicho, como han desaparecido las barriadas más pobres. Ver montones enteros de personas que han perdido su vida, intentando escapar de algo inesperado. Entonces pienso, ¿y ahora qué?

La naturaleza es así, supongo que para su juicio no hay justo o injusto, no puedo juzgarla. Pero hay cosas que sí son condenables. No estoy al corriente del tema, pero por lo poco que sé, y desde mi humilde opinión, un terremoto no viene tan de improvisto, no se puede evitar, evidentemente, pero sí preveer, en cierta medida su futura existencia. Hay expertos. Mi pregunta es ¿qué hubiera pasado si fuera en Estados Unidos? ¿Éste es el precio a pagar por ser el país más pobre, por no tener recursos?.

Dejando este tema, reemprendo otro. La mayoría de las informaciones que nos han llegado de los medios es: “No hay víctimas españolas”, “Los trabajadores de la ONU están heridos”. Es preocupante, pero no es lo más preocupante, no es lo más urgente. Son personas, igual que las más de cien mil que han muerto.

Perdonarme por a querer cambiar el mundo , pero, supongo, que la esperanza es lo último que se pierde.

lunes, 11 de enero de 2010

Quizás mañana

Hoy me he dormido. Nada extraño, lo hago cada día. Pongo el despertador 5 minutos antes de las 8. Suena, lo paro y lo enciendo. Me debato, nos debatimos, lo apago, me levanto y desayuno. Estaba desayunado y se me ha parado El Mundo. El calendario se acababa hoy, era el último día del calendario y yo –que no sé ni en qué día vivo- no me había dado cuenta.

No me he asustado, lo he asimilado mejor de lo que jamás hubiera podido –o querido- imaginar. He desayunado mejor que nunca, me he puesto mi vestido preferido, ese que siempre guardo para las ocasiones importantes -¡que coño, hoy era la última ocasión!- y he salido a la calle. He saludado al vecino guapo y tímido de mi escalera, he escuchado mi canción preferida unas mil veces, le he dicho a mi madre que es lo más grande del mundo, he mirado a mi padre, con todo el amor que sólo el me sabe dar –aunque sea a su manera- y le he dicho a mi hermano que sólo se mira para adelante. He ido a ver al 90% de mí, y la he mirado –sin decirle nada- y ha entendido –como siempre- que sin ella no habría habido nunca un yo. Y por último he buscado a mi inspiración. A mí Grande. Por primera vez le he dicho –sin paredes, ni intentos de dureza- que es mi pack perfecto, mi felicidad.

Después han llegado las doce. Y Presente me ha pedido que me olvide para siempre de quizás Mañana.

miércoles, 6 de enero de 2010

1 día de los 365


La gente tiene la manía de volver a empezar sus vidas cada día 1 de Enero. Hacen y deshacen, dicen y se callan, buscan suerte por todos los lados, hacen una fiesta –como si se fuera ha acabar el mundo- y se van a dormir pensando que mañana es otro día, el día que el marcador se pone a cero, el día que vuelve a empezar la cuenta atrás, el día de preparados listos ya…

Es un día más. En realidad, “volvemos a empezar” muchas veces. Cada vez que perdemos a alguien, intentamos hacer un borrón y cuenta nueva, intentamos aprender a sobrevivir, a recordar de otra manera. Cada vez que conocemos a alguien, es como abrir una puerta a cosas y maneras nuevas, como una ventana que desconocíamos. Cuando es invierno por que es invierno y cuando es verano por que es verano. Cuando te hacen daño, cuando te dejan el corazón hecho trocitos muy pequeños, entonces sí que cuesta volver a empezar, pero lo haces, por que la vida está que rebosa de ventanas. Pero cuando te enamoras no cuesta nada volver a emprender un camino, en realidad te gustaría estar cada día empezando, cada día teniendo la sensación, esa sensación de que todo esta por estrenar.

En realidad, si te paras a pensar un poco te das cuenta de que todas las cosas en nuestra vida tienen un sentido, una razón. Todos los finales son también comienzos. Lo que pasa, es que como siempre, no lo sabemos en su momento justo, ni tampoco en el minuto de después…

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La "especialidad"


Siempre quiso ser diferente. Intentaba leer libros que nadie leía, escuchar música que nadie conocía, odiaba la comida que a la gente le encantaba, no quería ir a los sitios donde iba la gente de su edad. Quería evitar ser tan cuadriculada como el resto del mundo. Fue un intento frustrado, como la mayoría de las veces sucede. Cuando salió de su círculo descubrió que había mucha gente con sus inquietudes, que no era tan especial, se dio cuenta de que en muchos ipods suenan ‘sus canciones’, que hay mucha gente que conoce –y adora- a sus escritores predilectos y descubrió que en un mismo día puede encontrarse hasta seis personas con su camiseta preferida puesta. Que todo el mundo sueña con ir, para volver. Las cosas son así, por mucho que uno ponga todas sus ganas y sus fuerzas en el intento.

Pero con él llego La Incoherencia. Ni flores, ni poemas, ni velas, ni ver las estrellas por la noche. Él llega y te empuja hacer cosas que jamás se te habrían pasado por la cabeza, te quita de un plumazo tus principios, tus ideales, tus… ‘yo nunca’. Y entonces ella se dio cuenta de que las cosas no son blancas ni negras, son grises. Que eso debía de ser amor. Que cada uno tiene que hacer su camino –con la gente que se encuentra mientras tanto-, que la felicidad es el trayecto –y hay que disfrutarla-, que cada uno tiene su paraíso y que la vida es un viaje, tu viaje.

martes, 22 de diciembre de 2009

Realidad privada


Siempre he sido una persona muy independiente y, sobre todo, de esas que quieren hacer –incluso- lo imposible. He ido a pocos sitios, pero tengo la idea esa de ir, venir, quedarme, volver. Durante tiempo he presumido de ser autónoma, de no tener ningún nudo, de esos que las personas se empeñan en hacerte y que te atan a algún sitio -o a unos cuantos-. Pues sí, de estas cosas y otras presumía, vaya cosas tengo yo a veces.

Pues no es oro todo lo que reluce. Y no soy tan atípica como pensaba ni tampoco como me gustaría. Me revelé en el autobús de camino a casa (estos trayectos me marcan demasiado). Todas las canciones me recuerdan a alguien, para bien o para mal. (Primera señal de nudo). Ayer, también me percaté que tengo algunas lagunas en eso de irme, muchos peros. Fue entonces cuando observé el gran nudo que me acompaña. Supongo que no lo había visto antes por que es muy disimulado y pasa fácilmente desapercibido. Está formado de nuditos muy muy pequeños, pero estrechamente ligados, de manera que no puede existir uno sin el otro, sino se rompería el hilo, me rompería. (Gran señal del segundo nudo). Me he dado cuenta de que eso de querer ‘hasta que duela’ puede traer muchas repercusiones y consecuencias varias, por que a veces duele. Me he dado cuenta de que me ilusiono fácilmente –de repente tú…-. También he descubierto que tengo una mitad, bueno un 90% de mí, alguien esencial, menos mal que la encontré, a ella, a la niña guapa.

Curioso, me sorprendí mucho. No sé que será esa fuerza, pero hace que no quiera vivir sin muchas cosas, que no quiera que nadie se vaya –ni siquiera un segundo-. Me he percatado que en la vida no solo vale con ser valiente, que hay cosas que aunque son muy tuyas, como los sentimientos, nunca podrás ser dueña.

Necesito nudos por sus contradicciones. Para ver la luz cuando todo parece negro. Por lo que son y por lo que serán. Por lo que representan. Por que son diferentes. Por que son míos. Por que soy yo.


Ayer me descubrí ,a veces sucede, aunque fue un poco raro. En el fondo es un alivio que fuera ayer y que fuera yo. Pero sigo sin tener remedio,"Veo cosas y digo,'¿Por qué?'. Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, '¿Por qué no?'"


martes, 15 de diciembre de 2009

despedidas I

Se fue sin más. No le dejo un pos-it pegado en la nevera, ni una carta de despedida, ni siquiera se molestó en dar un portazo. Tampoco se llevó su camiseta preferida, esa que ella siempre utilizaba después de sus noches -y mañanas- de pasión.

No lloró. Se tumbó en la cama y recordó su última noche. Recordó que la abrazo de una forma a la que no la tenía acostumbrada, lo hacía con todas sus fuerzas, igual que una niña pequeña abraza a su peluche antes de conciliar el sueño, de esa forma que se abraza la gente en los aeropuertos. Lástima que lo hiciera tan tarde, seguro que le hubiera gustado que lo hubiera aprendido antes. Fue increíble sentir por un momento que se fundían en uno, que no quería dejarla ir nunca. Pensándolo ahora, en frío, es curioso, la vez que sintió que más la quiso fue cuando hacía algo parecido a una despedida.

Estás cosas a mí también me pasan, en el momento que mis mariposas nacen las de la otra persona empiezan a escaparse. Así de oportuna soy.

No sé despedirme. Nunca nadie perdió su tiempo en enseñarme y ahora, que tengo cierta madurez, cada vez que llega el momento huyo. Cuando toca decir la frase, o dar el beso, el abrazo o cuando empiezan a saltar las lagrimitas me voy, no quiero que nadie se percate de mi falta de conocimiento.

Así que te hago saber que así es mejor, sin esas despedidas de las que no te puedes deshacer en toda tu vida y sin esos besos que revives una y otra vez.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Despreciable guerra


Tenía muchas expectativas contigo, tantas que daba incluso miedo. No las he perdido aún del todo –llámame ilusa–, pero estoy decepcionada.

Nobel de paz. Pensaba que se lo concedían a la gente que había hecho algo por la paz, no a la gente que tiene en mente hacerlo, o al menos eso dice –facta non verba–. De todas maneras, creo que es un buen estímulo para crear la paz, solo hay que saber utilizarlo, o mejor dicho, demostrarlo.

La guerra es un territorio donde la gente muere porque sí, donde no sabes si mañana habrá acabo, al menos para ti, y podrás volver a casa, a la paz. Es un sitio donde hay dolor, tristeza. “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre si por la decisión de viejos que se conocen y se odia”, Erich Hartmann.
“Ciertamente en una guerra todos somos víctimas. Los muertos y también los vivos, traumatizados por unos hechos, por unos recuerdos que marcarán indefectiblemente nuestras vidas. Pero quienes padecen la mayor crueldad, más allá de los que quedaron en el camino, anónimos bajo la tierra, son los más inocentes”, Javier Nart
“Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento, ni impide que los hombres hagan las cosas que siempre hicieron. Si una historia de guerra parece moral, no la creáis.” Tim O’Brian

Así que desde mi más sincera humildad y mi poco saber –y considerándolo una persona muy inteligente– le invitó a pensar, a replantearse eso de : “el uso de la fuerza no sólo es necesario sino que está moralmente justificado” o lo de “la guerra no debe glorificarse y su coste es “elevado”, pero “los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz”.

Tal vez, lo necesario sería que todos –incluyo a gente de a pie, políticos, reyes, ricos, asépticos y religiosos, a todos– en algún momento de nuestra vida, viviera una guerra, aunque solo fuera durante diez minutos. Quizás, sería esta la única receta para que todos aprendiéramos a despreciarla.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Espero curarme de ti, Jaime Sabines

jueves, 3 de diciembre de 2009

Miedo

¿Qué si tengo miedo? Estoy muerta de miedo. Me da pánico no volver a verte pasado mañana. Me da escalofríos pensar que mañana me despertaré –de un sueño-. Me da desasosiego imaginarme sin el posesivo tú. Me estremezco de pensar que no habrá una y después de mi nombre. Me da temor imaginar que las cosas se acaban –aunque yo siempre presumo de saberlo-. Me da recelo cada vez que pienso que las buenas épocas pasan muy rápido, tan rápido que a veces ni te das cuenta. Me da pavor que el tiempo no se pueda parar. Me produce desconfianza que seamos tantos –y tan pocos-. Me da aprensión no oír tu risa. Me da miedo olvidarme de tu olor.

Todos tenemos miedo. Las personas somos así. Da un poco de miedo, pero es bonito. Tener tanto que perder es bonito. Es vivir

lunes, 23 de noviembre de 2009

El tuyo




Siempre he querido hacer un gran viaje. El viaje. Supongo que ya os imaginaréis de lo que hablo… del viaje de mi vida. No sé bien si quiero encontrarte, si quiero buscarte o prefiero perderte. No sé bien qué quiero descubrir, o mejor dicho, descubrir de mí. Supongo que quiero emprender el camino y para eso necesito la salida, la meta, el principio. Pero no tengo billetes, ni destino, ni acompañante –y tampoco sé si lo quiero-.

Llevo mucho tiempo pensando en cómo será, dónde iré y cuando llegará. Ya deben saber eso de que lo mejor del viaje es el antes y el después. Pues yo de momento estoy ocupada con el antes. Mi madre lleva tiempo observándome. A veces me mira como si estuviera loca, otras me mira apenada, como si se compareciera, me mira como si nunca fuéramos a separarnos más lejos de una hora. Sinceramente, no sé que me asusta más. Ella siempre dice que las cosas hay que trabajarlas, que no sirve eso de quedarse sentado esperando a que piquen a la puerta. Dice que nunca pica nadie. Aunque es muy joven es muy de refranes. Ayer me soltó: “Las cosas suceden cuando uno menos se lo espera”. ¿Y sabéis qué? Me he quedado con esto. Una vez más le voy hacer caso.

Así que hoy he ido a comprarme una maleta. Bastante grande, por qué nunca se sabe que puedes encontrarte. He metido ya algunas cosas. Un libro en blanco, para traerlo lleno. La cámara ya la meteré. También he puesto fotos, mi libro preferido y las cartas que me escribió mi mejor amiga cuando vivíamos en un mundo de princesas. La he guardado en el armario de mi hermano, mientras me prometía no pensar en todo esto hasta que tenga un billete (o quizás dos) en la mano.

martes, 3 de noviembre de 2009

Una cámara


Tenía entonces 13 años y ya me asombró. Me llené la agenda de fotos y lazos negros. Yo, con 13 años ya sabía que era una injusticia. Yo que era una niña lo sabía. Hoy lo he vuelto a revivir. En la facultad nos han pasado un documental de Couso de 25 minutos. Por primera vez todos estábamos callados, todos estábamos allí, con la carne de gallina y con el mismo odio por dentro.
Un 29 de Octubre del 2003 moría José Couso. Para muchos este hecho ya ha quedado en el olvido. Por suerte, todavía hay gente que lucha –y seguirá luchando- para que cosas tan injustas como estás no vuelvan a suceder y que se consiga hacer justicia. José Couso buscaba la verdad, la triste verdad –o lo que más se parece a ella en una guerra-. Ya existían muchas mentiras –demasiadas- y también mucha gente que tenía otra lucha, la de esconderlas .Fue un crimen, un crimen de guerra.

Han justificado que desde el hotel de periodistas –Palestina- dispararon -¿los periodistas?-, que a Couso lo dispararon por qué vieron a un periodista con unos prismáticos, que en la habitación de Couso había francotiradores…No había confusión, no podía existir confusión, los militares –los norteamericanos que Aznar tanto ha defendido- sabían que el hotel, que ese hotel era el de la prensa. Probablemente el error más grave que cometió Couso fue grabar, grabar algo que otros querían esconder, capturar las hostilidades –injustificadas, como todo en una guerra- que otros hacían. José Couso si que llevaba un arma, su cámara.

Quizás hoy ya es demasiado tarde pero conviene recordar. Conviene mirar atrás y recordar el papel de nuestro representante, de cómo Aznar defendió a Bush en todo momento en una guerra que solo quería él, de las armas que no habían, de los perdones que no llegaron…pero sobre todo recordar a Couso. Aquel hombre que antes de morir dijo ha sido el tanque, de aquél cámara que busco la verdad hasta el final, del hombre valiente que nos quería hacer llegar la verdad.


miércoles, 28 de octubre de 2009

Rojo

Pensaba que el día que le rompieran el corazón iba a llover, que caería una tormenta de esas que convierten el día en la noche. Se imaginaba un día sin color, todo estaría teñido de un gris que intenta ser negro. Un día sin niños jugando por la calle, ni parejas de enamorados en el parque. Imaginaba que sería en invierno. Que haría tanto frío que la gente iría con largas bufandas intentando esquivar, así, el frío. Su nariz estaría roja, como siempre que hiela y sus manos moradas. Pero no fue así.
Era el segundo día de primavera. El sol molestaba incluso para quien lo buscaba. Estaba radiante. Los niños correteaban por la calle con el primer polo del verano. Felices. Las parejas de enamorados, tirados en la hierba de los parques, daban rienda suelta a su amor. Los colores empezaban a aparecer en la ciudad. Todo el escenario estaba preparado para una gran historia, pero la escena no fue así. La historia, esta vez, no tenía final feliz.
A Paula le hicieron pedacitos el corazón, su amor le dejó ese día -propicio para ser un gran día-. Le dejó en ese día de primavera y fue para no volver jamás. Paula se quedó sentada en la estación recogiendo uno a uno los trocitos de su músculo rojo, más rojo que nunca.

sábado, 24 de octubre de 2009

All you need is love



El otro día pensaba que quiero tener una historia. Una de amor (puestos a elegir). Me gustaría ser una de esas personas que tienen la suerte, si se puede llamar así, de encontrar a la otra mitad, a la media naranja, al medio limón, al 50%, al del otro lado de la cama, la compañía en los viajes, el otro, el mío. Y dejar , así, de vivir incompletas.
Pensaba en algo parecido a un Romeo, que me hiciera bajar del balcón y por qué no, que estuviera muy prohibido (todo en general). En un Jake, aunque me tuviera que hundir con él en las más hundas profundidades. Pensé, incluso, en ser la Dulcinea de algún loco bohemio. La Eva de algún Adan aunque sin manzana y sin serpiente. La Dama de algún Vagabundo. La musa de algún Dalí. La inspiración de algún Neruda. La canción de algún John Lenon.
Parece imposible, en estos tiempos revueltos, dar con una historia así. Pero ¿sabes? Aún no está todo inventado, así que jugaremos a ser humanos, a escribir cuentos e historias. Hasta llegar a la buena, a la que recordaremos, la que contaremos.

martes, 20 de octubre de 2009

mil y 1


Lo odiaba. Odiaba el ruido del despertador a las seis de la mañana, el frío al salir de la ducha, llegar a la parada del tren y darse cuenta de que se había olvidado la mitad de las cosas en su escritorio. No le gustaba nada la rutina. Cada día soñaba con cambiar su vida, pero siempre se despertaba, se despertaba tarde. Era lunes y eso lo hacía aún todo más difícil, más tristes. Alcanzó el abrigo del perchero y se dirigió, con las prisas y la tristeza de siempre, a la parada del tren.
Y entonces pasó. Todo se paró. La música del momento dejó de oírse, los trenes de pasar, la gente de andar, de pensar, de existir, la lluvia de caer. Solo podía verlo a él. Llevaba unos tejanos desgastados, rotos. Llevaba un abrigo gris y el pelo empapado por la lluvia. Llevaba en la mano el libro de Las mil y una noches (mojado). La cara de no haber pegado ojo en muchos días. Pasaría desapercibido a cualquier persona, a cualquiera que no fuera ella, Clara. No lo había visto en su vida, pero por alguna extraña razón parecía conocerlo desde hace tiempo. Adivinó todos sus movimientos. Quizás le habría visto alguna vez antes, seguramente en algún sueño. Sus miradas se cruzaron y entonces ocurrió. El tiempo volvió al movimiento. Los trenes volvieron a pasar, la lluvia volvió a caer y él, como sucede a veces con los mejores sueños, desapareció. Clara aturdida por lo que había vivido (o por lo que había creído vivir) se subió al tren. Como siempre apurando hasta que dan el avisó de cerrar las puertas. Ultimo vagón, como cada día. Se sentó al lado de un matrimonio muy mayor que dormían uno al lado del otro, dándose la mano como dos adolescentes. Los miró con anhelo. Entonces se acordó que había olvidado de coger el periódico. Metió la mano en el enorme bolso para coger un caramelo de esos que quitan la tos (y muchas cosas más). Y de repente estaba allí. Las mil y unas noches. Sonrió, no penso.

lunes, 19 de octubre de 2009

METRO

Hoy me he dado cuenta por qué me gusta tanto ir en metro. Es el momento del día que todos lo utilizamos para hacer esas cosas que queremos hacer pero no tenemos tiempo ( o no les buscamos tiempo). Escuchamos música, pensamos y, sobre todo, leemos. Periódicos, libros, apuntes…Debe de ser, que por un momento me parece que el mundo no está tan mal.

jueves, 15 de octubre de 2009

EL PASO



¿Lo hago o no lo hago?. ¿Cierro la puerta o la dejo abierta?. ¿Cruzo o no cruzo?¿ Te espero o espero a que me esperes?. ¿Lo digo o no lo digo? .¿Le escribo o mejor no? ¿lo envío?. ¿Le llamo o será peor? .¿Me debato -nos debatimos- constantemente ante estas preguntas tontas pero a la vez decisivas en nuestra cabeza, corazón y consciencia. Tenemos la capacidad –exclusivamente humana- de complicarlo todo, de hacer montañas con un grano de arena, de hacer un ovillo con un hilo, de llenar un vaso con una gota –y encima verlo medio vacío-. Después de darle vueltas al asunto, normalmente en la cama –con mi almohada-, acabo recordando algo, me parece que lo dijo un tal Maquiavelo que decía algo así como que "vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse"...